El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC), que ha causado ya más de 500 muertos tras declararse el pasado 15 de mayo, sigue propagándose y se desconoce su “verdadera magnitud”, advirtió este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“El brote continúa expandiéndose y su verdadera magnitud aún no se ha determinado por completo”, subrayó en un comunicado la representante de la OMS ante la RDC, Anne Ancia, quien se encuentra en Bunia, capital de la provincia de Ituri, epicentro de la epidemia.
Hasta el 4 de julio, el Gobierno congoleño registró 1.561 casos confirmados, incluidos 506 fallecimientos y 254 recuperaciones.
La epidemia se propagó a la vecina Uganda, donde se han detectado 20 contagios confirmados, incluidos 15 casos importados de la RDC y entre los que hay dos muertes.
En RDC, precisó la representante de la OMS, “se está monitoreando a más de 10.000 contactos, con una tasa de seguimiento general del 82%”.
También se han establecido centros de tratamiento que ofrecen unas 700 camas en 22 instalaciones y “se están realizando esfuerzos para añadir 300 camas más”, subrayó.
Grandes desafíos
“A pesar de los avances alentadores, seguimos enfrentando grandes desafíos. Los centros de tratamiento existentes operan a una ocupación de alrededor del 90%, lo que ejerce una presión significativa sobre la respuesta”, destacó.
Ancia incidió en que los movimientos de población, la persistente inseguridad en una zona de conflicto entre el Ejército congoleño y grupos rebeldes y la fragilidad del sistema de salud “siguen complicando los esfuerzos para controlar el brote”.
Además, enfatizó, las necesidades humanitarias siguen siendo “considerables” en cuanto a protección de la población civil, acceso a alimentos y servicios de salud esenciales, mientras otras enfermedades como la malaria y el sarampión continúan propagándose.
Pese a todo, la capacidad de los laboratorios ha pasado de 30 pruebas diarias en Kinsasa, capital de RDC, a más de 2.000 pruebas diarias gracias a diez laboratorios descentralizados establecidos en las provincias afectadas.
El brote se declaró en Ituri, provincia fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, pero se expandió a las también provincias orientales congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
El 2 de julio se inició un ensayo clínico de dos “terapias prometedoras” para identificar tratamientos eficaces contra la cepa Bundibugyo, causante del actual brote y para la que no existe ni vacuna ni tratamiento específico.
La OMS mantiene su compromiso de apoyo al Gobierno congoleño y sus socios para fortalecer la respuesta, pero necesita 115 millones de dólares (unos 100,5 millones de euros), de los que ha recibido el 32 %, según Ancia.
La agencia de la ONU considera “alto” el riesgo de expansión del brote en África subsahariana y “bajo” a escala global.
La OMS estima que el virus comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes de declararse el brote y el 17 de mayo calificó la epidemia como “emergencia de salud pública de importancia internacional”.
Se trata de la tercera peor epidemia de ébola registrada hasta la fecha.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.