Este martes se cumple el segundo día de resguardo militar en las refinerías de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con 1.500 efectivos desplegados en 16 plantas estratégicas del país. Mientras tanto, decenas de camiones cisternas permanecen en las afueras de las refinerías, denunciando que están varados hace más de 25 días esperando hacer el descarguío del combustible.
Los choferes exigen soluciones al Gobierno al plantear que no están en condiciones de permanecer más tiempo en las puertas de las plantas de la empresa estatal por el riesgo que supone estar cargados con combustible, a la intemperie, y con altas temperaturas.
El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, aseguró que la medida de resguardar las plantas de YPFB busca resguardar las instalaciones y evitar “nuevos sabotajes”.
“Hemos activado el resguardo en nuestras plantas estratégicas con el apoyo firme de nuestras Fuerzas Armadas”, declaró el presidente Rodrigo Paz, antes de la ejecución de esta medida tomada en medio de quejas y problemas expuestos por una deficiente calidad de la gasolina.
El mandatario denunció el lunes un supuesto “acto deliberado de sabotaje” dentro de un plan sistemático para desestabilizar al Gobierno, enfocado en el sector hidrocarburífero.
El Gobierno ha anunciado la incorporación de aditivos estabilizantes antioxidantes a la gasolina para mejorar su calidad, un plan que se aplicarán desde este martes.