El nuevo Gobierno detectó graves irregularidades en el programa de subsidio al trigo, con una ejecución del 6,8%. Mientras se investiga la gestión heredada del MAS, los panificadores denuncian falta de harina y advierten que el precio del pan podría subir
Se abre la primera caja de Pandora en Emapa. El ministro interino de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Óscar Mario Justiniano, ordenó la intervención de la empresa estatal ante indicios de corrupción. La gestión heredada del expresidente Luis Arce Catacora muestra irregularidades en el programa de subsidio al trigo, destinado a la producción de harina. Desde el oficialismo se habla de “una deuda monstruosa”.
EL DEBER accedió al Estado de Ejecución Presupuestaria de Gastos, que revela que la estatal solo ejecutó el 6,8% del presupuesto asignado a este programa, equivalente a Bs 755,9 millones.
Este medio cruzó los datos oficiales al 31 de agosto de 2025, los cuales permiten estimar que la deuda vinculada al programa de trigo asciende a Bs 704,6 millones. Al incluir proyectos relacionados, la magnitud del daño podría situarse entre Bs 900 y Bs 1.000 millones.
Por ello, la analogía utilizada por Justiniano para describir la intervención —“una deuda monstruosa”— calza a la perfección.
El trigo, un programa clave
Bolivia subsidia la producción de pan, en especial en el occidente del país lo que permite mantener el precio del alimento en 50 centavos la unidad. Para sostener este precio el anterior Gobierno diseñó un programa en donde paga bien por el trigo local y vende harina barata para que el precio del pan no suba.
De acuerdo a la documentación a la accedió EL DEBER el presupuesto original del programa era de Bs 1.092 millones, pero fue recortado en Bs 336 millones durante el año. Aun con menos recursos, el gasto sigue sin avanzar. Y de un presupuesto vigente de Bs 755,9 millones, solo se devengaron Bs 51,3 millones, lo que equivale a una ejecución del 6,8% hasta el 31 de agosto de 2025.
En términos simples, de cada 100 bolivianos destinados al trigo, apenas siete se utilizaron efectivamente. El resto permanece inmovilizado, pese a tratarse de uno de los programas más estratégicos para la seguridad alimentaria del país.
Otro dato que llama la atención dentro del documento es el incremento en la partida de compras de harina que al comienzo de año no tenía presupuesto. Pero posteriormente recibió Bs 451,3 millones y hasta agosto ya ejecutó el 98,5% (Bs 444,2 millones). En otras palabras, prácticamente todo el dinero aprobado se gastó en importar y comercializar este producto.
Y hay más cifras que dejan muchas interrogantes. Entre 2023 y 2024, la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), incrementó ocho veces el volumen de la compra de harina destinada a la subvención del sector panificador de siete regiones del país. En 2023 adquirió 117.551 quintales; en 2024 esa cifra llegó a los 974.778 quintales.
Estos datos fueron presentados por el actual exgerente de Emapa, Richard Rojas, durante una petición de informe oral solicitada por el diputado Héctor Arce, en la comisión de Economía Plural, Producción e Industria de la Cámara Baja, antes del balotaje.
Los datos muestran que el volumen de compra de la harina para la subvención representa un incremento del 729% en solo un año (857.227 quintales adicionales)
A nivel general, los Estados Financieros hasta agosto de este año revelan un dato preocupante: de un presupuesto total de Bs 4.531,7 millones, la empresa estatal solo ejecutó el 37,5%. La cifra resulta llamativa no solo por el bajo nivel de ejecución, sino por la magnitud de los recursos que administra EMAPA, que superan incluso al presupuesto anual de la Gobernación de Santa Cruz (Bs 2.164 millones en 2025) y se equiparan a toda la inversión pública prevista para el departamento de La Paz (Bs 3.902,07 millones), de acuerdo con datos del Ministerio de Planificación del Desarrollo.