Este mes el dictador cubano Miguel Díaz-Canel presidió una ceremonia que marcaba los 65 años del sistema penitenciario del país, el cual los medios estatales catalogaron de un logro “justo y humano”.
La semana pasada, la red eléctrica nacional colapsó por sexta vez este año, y el canciller Bruno Rodríguez viajó a Nueva York para decir ante las Naciones Unidas que el sufrimiento cubano es responsabilidad de Washington, presentando el costo de la crisis como una deuda que Estados Unidos tiene que pagar.
Mientras tanto, en la isla, el régimen continúa encarcelando a los cubanos que describen esta crisis. El resto del mundo ha tolerado este pernicioso juego por demasiado tiempo.
Andy García estaba grabando a los vecinos que protestaban contra los cortes de energía en Santa Clara el 30 de agosto cuando la policía lo arrestó por “desorden público”.
García ya había pasado cuatro años como preso político luego de haber participado en las protestas del 11J, el 11 de julio de 2021, a las que el régimen respondió con una oleada represiva y la detención arbitraria de más de 1400 personas.