El experto en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velázquez, advirtió que la crisis energética que vive Bolivia es consecuencia de malas decisiones tomadas en la gestión pública en los últimos 20 años y que cualquier solución estructural tomará tiempo.
En ese sentido, urge que el Gobierno y la clase política aplique y ejecute medidas de respuesta para contrarrestar esta situación -como una nueva ley de Hidrocarburos- aunque, dejó en claro que “no hay varita mágica” en el tema hidrocaburos y que éstas darán resultados en un tiempo no muy cercano.
“Lo que hagamos hoy, una vez que la Asamblea Legislativa logre trabajar una buena ley de hidrocarburos, va a dar resultados también de acá a cinco u ocho años”, afirmó.
En entrevista, Velázquez fue claro en que no existe una salida inmediata al desabastecimiento y a la caída de la producción.
“¿Qué quiero decir con esto? Que no hay varita mágica. Es decir, no hay una forma de corregir, de cambiar esta situación de la noche a la mañana. No se puede, lamentablemente, por más buena voluntad que se ponga, cambiar esta crítica situación con una nueva ley de la noche a la mañana”, sostuvo.
El analista coincidió con el exministro Álvaro Ríos en que, de no revertirse la tendencia, el país deberá recurrir a las importaciones de gas natural en un tiempo de dos o tres años.
Medidas
El experto urgió a que el Ejecutivo y el Legislativo trabajen “de una vez” una nueva norma que permita definir el rumbo en el tema energético.
“Sin duda, el tema estructural es revertir la caída en la producción y atraer inversión para exploración, pero eso va a tardar tiempo. Cuanto más tardemos, el resultado también va a tardar en llegar aún más”, dijo.
Considera que debe darse un marco institucional y dar un rol más claro al sector privado y no apostar solo a YPFB; además de un nuevo régimen fiscal para corregir el IDH y las regalías para hacer atractivo el negocio.
A esto suma que se deben dar precios y nueva ley y corregir precios de combustibles: “Se ha ajustado parcialmente el precio de la gasolina y del diésel. Hay que tratar de vincularlos, de liberarlos al precio internacional”.
Además se debe ajustar el precio del gas natural, que “también está subvencionado, pagamos en Bolivia cerca de un dólar con 30”.
“Cuando tengamos que importar ese gas, lo haremos entre 10 y 12 dólares la unidad energética, es decir, 10 veces más”, expuso.